Este breve artículo ha sido preparado para presentarse en el contexto de Termas de Fiambalá
La localidad de Fiambalá fue fundada en 1701, pero el agua termal ya era conocida anteriormente por los pueblos originarios de la región. Sus propiedades fueron conocidas por viajeros y científicos, como el científico francés Martin de Moussy que las describió en 1864 o Federico espeche en 1875.
En la década de 1980, el intendente Amado David Quintar impulsó la creación de la infraestructura termal, y desde entonces pasaron por allí destacadas personalidades como Luciano Pavarotti, quien visitó las termas en dos oportunidades.
En los últimos años se hizo más conocida Fiambalá gracias a la llegada del famoso Rally Dakar al cual asistían personas de todo el mundo. También por varios aluviones o aludes, que, cada tanto, bajan por la quebrada, afectando severamente el lugar.
Hoy, el complejo es un ícono del turismo catamarqueño.
Fiamabalá, como pueblo rural, cuenta también con campos de olivos y vid sobresalen a la vista del visitante, al igual que centenarias construcciones de adobe que se mantienen en pie y que hoy forman parte de la Ruta del Adobe, uno de los mayores atractivos que tiene la provincia.
Este reservorio es el acuífero y se usa en Saujil y Tinogasta para riego, obteniéndose caudales de hasta 200 m3⁄h. El acuífero se recarga con la infiltración del agua de deshielo y lluvia cada año.
Debajo de la capa de rocas impermeables, hay una cámara magmática que calienta el agua que se infiltra por grietas y fracturas. Las aguas subterráneas se escurren profundamente y se calientan para llegar a temperaturas que superan los 100°C. Para luego subir hacia la superficie y perder parte de su calor por contacto con las rocas. En el reservorio subterráneo están a 80°C. Emergen a temperaturas más bajas, llegando en boca de pozo a los 60°C.
Si hubiese aún más calor o la cámara de lava estuviese más cerca de la superficie, el agua se vaporizaría formando géisers (como sucede en Domuyo, Neuquén, cerca de Chos Malal).
Las termas de Fiambalá es un acuífero fracturado que permite que el agua fluya y se almacene, alimentado por rocas sedimentarias permeables.
Fuente: turismoruta40.com.ar